Queridos hermanos cofrades y fieles todos. Desde estas líneas quisiera este año tener en cuenta a nuestro querido Papa padre damiánFrancisco que nos pide tener muy en cuenta estas tres palabras en la Cuaresma

Iniciado ya el tiempo cuaresmal, como cristianos hemos de prestarle especial atención a todo aquello que pueda enfriar y oxidar nuestro corazón creyente. A esto se nos invita.

Es un tiempo de tentaciones, que son “muchas” en nuestra vida por lo que este tiempo de Cuaresma es “rico” para desenmascararlas y “dejar que nuestro corazón vuelva a latir al palpitar del Corazón de Jesús crucificado, muerto y resucitado”.

Hoy más que nunca, necesitamos detenernos – saber mirar y volver.

Con estas tres palabras quiso explicar el papa Francisco el pasado miércoles de ceniza la importancia de volver nuestra vida y corazón a Dios. Os animo a todos a interiorizar, meditar y practicar cada una de ellas…:

1.  “Detente un poco de esa agitación”

 En primer lugar, pidió a los católicos: “Detente un poco de esa agitación, y de correr sin sentido, que llena el alma con la amargura de sentir que nunca se llega a ningún

lado (…) Detente un poco delante de la necesidad de aparecer y ser visto por todos, de estar continuamente en ‘cartelera’, que hace olvidar el valor de la intimidad y el recogimiento”.

“Detente un poco ante la compulsión de querer controlar todo, saberlo todo, devastar todo; que nace del olvido de la gratitud frente al don de la vida y a tanto bien recibido.Detente un poco ante el ruido ensordecedor que atrofia y aturde nuestros oídos y nos hace olvidar del poder fecundo y creador del silencio”, prosiguió el Papa.

Y para acabar con este término, añadió: “Detente ante la vacuidad de lo instantáneo, momentáneo y fugaz que nos priva de las raíces, de los lazos, del valor de los procesos y de sabernos siempre en camino. ¡Detente para mirar y contemplar!”.

2.  “Mira el rostro de Jesus en cada uno”

 A renglón seguido pidió “mirar los signos que impiden apagar la caridad, que mantienen viva la llama de la fe y la esperanza. Rostros vivos de la ternura y la bondad operante de Dios en medio nuestro. Mira el rostro de nuestras familias que siguen apostando día a día, con mucho esfuerzo para sacar la vida adelante y, entre tantas premuras y penurias, no dejan todos los intentos de hacer de sus hogares una escuela de amor”.

“Mira el rostro interpelante de nuestros niños y jóvenes”, “mira el rostro surcado por el paso del tiempo de nuestros ancianos”, “mira el rostro de nuestros enfermos y de tantos que se hacen cargo de ellos”, “mira el rostro arrepentido de tantos que intentan revertir sus errores y equivocaciones, mira y contempla el rostro del Amor crucificado”, pidió Francisco.

3.¡Vuelve!, sin miedo, este es el tiempo oportuno para volver a casa;

a la casa del Padre mío y Padre vuestro (cf. Jn 20,17). Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón… Permanecer en el camino del mal es sólo fuente de ilusión y de tristeza. La verdadera vida es algo bien distinto y nuestro corazón bien lo sabe. Dios no se cansa ni se cansará de tender la mano (cf. Bula Misericordiae vultus, 19).

¡Vuelve!, sin miedo, a participar de la fiesta de los perdonados.

¿Estamos dispuestos a llevarlas a cabo?

Querido hermano cofrade y todo aquel que con buena voluntad lee este escrito:

Deténte- mira y vuelve… y que la vivencia de los días santos que se acercan signifiquen un antes y un después en tu vida.

No te pierdas lo que Cristo en su Caridad – Yacente y María en su Amor y Soledad pueden hacerte descubrir, vivir y transmitir.

Dios te bendiga

Damián

(Director espiritual de la Hermandad del yacente y párroco de la Iglesia Ntra Sra del Carmen de Fuengirola)

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